
Ricardo, el más talentoso y peligroso de los hermanos Flores Magón, ha estado ausente de la revolución que tanto ayudó a desatar. Mientras el destino de México se jugaba en los campos de batalla, él picaba piedras, engrillado, en una cárcel norteamericana.
Un tribunal de los Estados Unidos lo habÃa condenado a veinte años de trabajo forzado por haber firmado un manifiesto anarquista contra la propiedad privada. Varias veces le ofrecieron el perdón, si lo pedÃa. Nunca lo pidió.
âCuando muera, mis amigos quizás escriban en mi tumba: «Aquà yace un soñador», y mis enemigos «Aquà yace un loco». Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: «Aquà yace un cobarde y traidor a sus ideas».
En su celda, lejos de su tierra, lo extrangulan. Paro cardÃaco, dice el parte médico.
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[ Noviembre | Memoria del Fuego ]
[ Eduardo Galeano ]
Ãltima revisión: 20/11/04