Ofrenda

Lo musical de este trabajo deseo brindarlo a todos mis maestros de música:

A Margarita Pérez Picó, Vda. de Valls, y Amelita Fabre, que se esforzaron con mis entendederas, la primera a mis 7 y la segunda cuando era un joven de 16. A Leopoldina Núñez, de quién recibí mis dos únicas lecciones de guitarra, las que obviamente no supe aprovechar. A Federico Smith y Leo Brower, quienes brillantemente prodigaron sabiduría al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, el que integré como uno de sus más oscuros aprendices.

Por último deseo expresar que siento este esfuerzo como un tributo a Juan Elósegui, Amigo y Maestro de solfeo, porque él compuso el sortilegio que me transmitió, con transparencia impar, los códices para hacerme entender entre fantasmas.

Silvio Rodríguez
La Habana, jueves 28 de febrero de 2002


Patria Grande : Cuba : Silvio Rodríguez : Expedición

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Última revisión: 30/08/02